Torneo de delanteros
Akarregi y Bolinaga. Foto Plazaola
Akarregi y Bolinaga. Foto Plazaola

Torneo de delanteros

  “Era otoño, 1953. Jamás había jugado en el 4 ½, no existía en mi época, pero cuando me propusieron jugar el torneo que patrocinó el periódico la Voz de España, me hizo mucha ilusión. Duró cinco años; el primer año, como jugábamos cuatro delanteros, Ogeta, Bolinaga, Barberito y yo, se le llamó Torneo de delanteros.

Yo era de pegada larga y prefería jugar en toda la kantxa. En el 4 y ½ tenía que contenerme y cambiar la postura, darle de lado, y me costaba pero tenía algo bueno para el juego en cort:o sabía tirar la pelota, hacer la dejada. Desde el 3 y ½, le daba con la parte alta del dedo pulgar, la recogía con los dedos y la tiraba al ancho. No era golpe, como al rincón, era recogida, una milésima de segundo, un movimiento muy rápido que le daba un efecto endemoniado a la pelota. Como la pelota era pesada, el propio efecto la sacaba fuera de la kantxa, baja. El contrario no la podía levantar.

Frontón Gros
Foto Marín. Fototeca Kutxa

La otra jugada era el saque, en general no se me daba mal. Acostumbrado al saque libre y a poner la pelota en el 7, me resultaba muy difícil aquella limitación, meterla entre el 3 y el 5. Así que entrené sólo eso, no pasarla del 5, y me vino bien el entrenamiento porque en la final hice once tantos con esta jugada.

La final fue en el frontón Gros de San Sebastián. Era un frontón muy rápido. El suelo era de brea, muy fino, y la pelota se deslizaba bien. Si le dabas fuerte, hacía bastante daño atrás. Fui perdiendo 0-10. En el 21-17, Bolinaga pegó un pelotazo; como la cancha era negra, no vi dónde daba y pensé que había sido tanto. Me dirigí hacia él para darle la enhorabuena pero no, la pelota había pasado del 4 y medio y el partido continuaba. Aún tenía opciones. Igualamos a 21 tantos. De repente, pararon el partido. Un espectador se encontraba mal. Le llevaron rápidamente al vestuario. En unos minutos, murió. Allí, en nuestro vestuario. Tenía en la mano dos papeletas. Había jugado a la baja por mí, dos traviesas de 40 duros.

Salimos a la cancha de nuevo. Estábamos muy intranquilos, temblando, muy impresionados. Hice el último tanto y gané. Fue mi único trofeo en la pelota.

En aquella época se decía que el secreto del 4 y ½ era tenerle al contrario en el 6, a tu espalda. Ahora no vale. Ahora, en mi opinión, lo que vale es dominar”.

Entrevista personal con Akarregi en Lekeitio, 21/4/2010

 

 

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