El Jai Alai de Ategorrieta

         

         El Jai Alai de Ategorrieta

Foto Ricardo Martín. Kutxateka

         En el origen de los frontones de pago

Para entender la revolución que representa en el mundo de la pelota el Jai Alai de Ategorrieta, tenemos que situarnos en la Euskadi de finales del siglo XIX que está “cogiendo la ola” del liberalismo industrial. Las ciudades se convierten en el centro de la nueva economía y en ellas se desarrolla, cada vez con mayor fuerza, el gusto por las actividades culturales y de ocio, que naturalmente incluye al deporte.

En este ambiente tan efervescente, Lucio González Martínez, gran aficionado a la pelota y emprendedor de talento, decide cambiar la fisonomía típica de los frontones para ofrecerle al público la posibilidad de un espectáculo deportivo en unas condiciones de confort hasta ese momento impensables.

           

Y así se inaugura el Jai Alai de Ategorrieta en julio de 1887: un frontón cerrado, organizado en tres niveles, con 4 hileras de sillas junto a la cancha, 32 palcos en el piso principal y en el segundo piso, 1500 asientos. Hablamos entonces de un aforo total de 2374 espectadores sentados, que puede estirarse hasta 3000 en ocasiones especiales. Lo que representa sin duda un buen negocio.

Porque para entrar en el Jai Alai de Ategorrieta hay naturalmente que pagar entrada. Pero vale la pena, porque lo que el aficionado recibe a cambio es una experiencia totalmente nueva, una auténtica revolución. En el frontón, Lucio González ha cuidado todos los detalles; ha orientado bien el frontis, por ejemplo, para evitar que el sol ciegue a los pelotaris durante el juego; y tendido una carpa de protección que dé sombra a los espectadores. Además la empresa tiene su propia plantilla de pelotaris; y corredores para que el público cruce sus apuestas. El espectáculo, la comodidad y la emoción están garantizados.

 Foto: La Semana Popular Ilustrada nº14. Octubre 1890          

Foto: Ricardo Martín. Kutxateka

La iniciativa constituyó un éxito tan rotundo que el Jai Alai de Ategorrieta se convirtió en el símbolo de una nueva manera (que ha llegado hasta nuestros días) de entender la pelota como espectáculo deportivo y negocio empresarial. De hecho, muchos creen que fue el primer frontón de esas características que se abrió en Euskadi, cuando en realidad el Abando de Bilbao había sido inaugurado tres años antes, en1884. 

¿Qué hacía tan especial entonces al Jai Alai de Ategorrieta? Seguramente que estaba en San Sebastián, una ciudad cada vez más de moda desde que la Reina María Cristina la eligiera para pasar sus vacaciones. Y eligiera también la pelota como “su deporte”. Con esas referencias, al frontón  empezó a ir “todo el mundo”: las clases populares pero también las más pudientes, aristócratas y burgueses, que ocupaban los palcos. Hombres pero también mujeres; porque entre las grandes novedades del Jai Alai está la de haber acogido, por primera vez y en proporciones notables, al público femenino. 

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