PELOTA

PELOTARIS

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FRONTONES

JUEGO


PRESENTACIÓN


Pelotamano.com es un blog personal, cuyo impulso es poner en valor algunas joyas que mi vinculación con la pelota ha puesto en mis manos: el fondo fotográfico del eibarrés Plazaola, parte del de Javi Fernandez, también eibarrés, una pequeña colección del palista Enrique Abril, cierto material cedido por Pedro Mari Iriondo, sempiterno juez de mil kantxas, el que guardaba mi padre, Alberto Vidarte, o el fotografiado por Julen Uribe, Dabid Argindar o mi hermano, Eduardo Vidarte.

¿Por qué un blog? Porque es una herramienta viva que se va construyendo en el tiempo y con el tiempo. Y porque es el espacio idóneo para trazar una línea entre el pasado de la pelota a mano y el presente de este deporte y para compartir una mirada, ciertas reflexiones o determinada información.

Mientras decidía, con grandes dudas, las categorías de este blog, he recordado el título del libro de Miguel Pelay Orozko, Pelota, pelotari, frontón y las dudas se han disipado inmediatamente. El escritor vasco resumió con tres palabras la esencia de este deporte ancestral.

He añadido una cuarta categoría, Juego, que completa a mi modo de ver el paisaje.

 

Quién soy


Un sonido que acompañó mi niñez…

Mi padre probaba las pelotas que luego se utilizaban en los partidos en la cocina de casa. Decía que su losa sonaba como la del frontón. Nos tenía acostumbrados a esa música.

Pelotamano Alberto Vidarte Frontón Cinema de Zarauz 1955
Alberto Vidarte en Frontón Cinema

El ritual era siempre parecido: depositaba en la alacena las cajas de cartón que había cogido de la parte superior de su armario, el lugar más seguro de la casa, las destapaba y seleccionaba algunas.  Las acunaba en su mano, sintiéndolas, y empezaba despacio a botarlas. Golpes secos. Concentración total.

El sonido es definitivo, decía mi padre. Dos botes podían sobrarle a veces para saber cómo era la pelota. El ritmo del golpeo también  variaba según la exigencia del partido.

Terminada la criba, llamaba al Astelena para que recogieran las elegidas y las llevaran al cestaño. El resto de las pelotas volvían a sus cajas, que se guardaban, no lo he dicho antes, entre algodones.

Esa música está en mi ADN.

Isabel Vidarte
(Agosto 2015)

 

 

 

 

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