El 4 y Medio moderno
Titín, defensa de suelo. Foto: Edu Vidarte
Titín, defensa de suelo. Foto: Edu Vidarte

El 4 y Medio moderno

 La gran aportación de Titín III al 4 y ½ fue el juego de aire, la ocupación del centro de la kantxa; fue también la alegría, el ritmo, la defensa de suelo, el ataque continuo.

Los pelotaris que luego vinieron – Berasaluce II, Gonzalez, Bengoetxea, Altuna… – integraron esta manera suya de entender la modalidad: coger el “sitio”, apropiarse de él y desde ahí dominar. El sitio es el medio, entre el 2 y ½ y el 3, en el centro de la kantxa. El que coge el sitio, domina. Desde ahí, el frontón parece más pequeño y se puede entrar de aire, jugar a bote…, se pueden hacer prácticamente todas las jugadas. Y el que domina, como decía Akarregi, gana el partido.

El 4 y ½ moderno es el del paso adelante, el de buscar la pelota, su vuelo, que no bote. Un estilo de juego intuitivo, rápido, que busca mover al contrario de adelante atrás, de izquierda a derecha.

A menudo se dice que esta modalidad iguala a los pelotaris pero hay un dato y es que a cualquier final del 4 y ½ llegan sólo los tres o cuatro mejores pelotaris. Y no es por casualidad. Cualquier pelotari puede estar en racha, haber entrenado adecuadamente, ganar partidos porque es hábil pero no llega a la final y difícilmente a semifinales; por algo será.

Iguale o no, lo cierto es que el 4 y ½ es una modalidad muy exigente porque la pelota está siempre encima, el ritmo es acelerado de principio a fin del partido y hay que ajustar mucho la jugada para rematar el tanto porque el rival está cerca del frontis y parece que llega a todo.

Foto Edu Vidarte
Berasaluce II y Bengoetxea VI. Foto Edu Vidarte

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Xala y Barriola. Foto Edu Vidarte

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